jueves, 3 de mayo de 2012

Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia


1. Porque somos periodistas y nuestro deber es elaborar informaciones veraces, rigurosas, contrastadas y contextualizadas, no simplemente rellenar espacios vacíos en los medios de comunicación.
2. Porque no podemos aceptar ruedas de prensa sin preguntas y debemos acabar de una vez por todas con la estrategia de negar explicaciones a los ciudadanos #sinpreguntasnocobertura.
3. Porque no queremos ser meros distribuidores de información elaborada por los poderes políticos, económicos, culturales, deportivos y de cualquier otro sector.
4. Porque defendemos un periodismo libre de presiones y servidumbres políticas y económicas que nos devuelva la credibilidad ante la ciudadanía.
5. Porque los periodistas queremos asumir, con todas sus consecuencias, nuestro papel de garantes del derecho constitucional de los ciudadanos a una información veraz.
6. Porque demandamos una retribución digna por nuestro trabajo #gratisnotrabajo.
7. Porque no queremos que puestos estructurales de las redacciones sean ocupados por becarios y porque nos oponemos frontalmente a la desaparición de las redacciones de los periodistas experimentados, a los que se reemplaza con contratos de salarios indignos.
8. Porque queremos que se ponga remedio a la destrucción masiva de puestos de trabajo que están aplicando los editores en los medios de comunicación.
9. Porque queremos defendernos del intrusismo en nuestra profesión.
10. Porque rechazamos que los empresarios de los medios de comunicación antepongan los intereses económicos al derecho de los ciudadanos a estar verazmente informados, obviando los principios éticos y deontológicos de la profesión periodística.

Manifiesto leído por las asociaciones de la prensa española en varias concentraciones convocadas hoy, día de la libertad de prensa.

domingo, 15 de abril de 2012

El rey Juan Carlos y el cementerio de elefantes

"Estando el Caudillo cazando" es una frase que, además de ejemplificar el mal uso de los gerundios, representa para una generación los modos y maneras de la dictadura franquista. Fue escrita en su momento como encabezamiento de la nota que el régimen dio a conocer para anunciar un accidente de caza de Franco en 1961.
Es lo primero que se me vino a la cabeza al saber del accidente del rey Juan Carlos durante una cacería de elefantes en Botsuana. Y es que hay cosas que parece que no cambian nunca, que forman parte de una esencia rancia y anticuada tanto de la jefatura del Estado español, como de otras instituciones políticas.
A la gestión delegada de unos recursos que son generales, de todos, la política es también cuestión de gestos. Mientras el presidente de Estados Unidos publica su declaración de la renta, aquí el Jefe del Estado se va de cacería sin que sepamos por cuánto. Mientras la Casa Real británica justifica hasta el último penique (y se puede no estar de acuerdo en qué gastan el dinero), aquí la opacidad y el silencio son la norma.
Perdonadme la metáfora, pero igual que las cajas de ahorros y bancos, o la base de nuestro crecimiento económico, la monarquía ha terminado revelando que no estaba hecha de marfil, sino más bien de baquelita o de pasta. Un país y unas instituciones de mercadillo, y no de Tiffanys como nos han vendido.
Porque ya no es sólo una cuestión de democracia, de la necesidad de elegir a quien lleva el nombre de tu país por ahí. Si la monarquía es un símbolo, una representación, como se insiste desde 1975, creo que los ciudadanos no se sienten reflejados en un individuo que mata animales por diversión. Por unos contratos entre señores feudales, no me compensa dejar en manos de una institución al margen de la ley la imagen de mi país.
Como en las antiguas películas de Tarzán, es tiempo de que esta vieja institución se vaya a lo más recóndito de la selva, pero no a cazar, sino a descansar para siempre en un rincón de la historia.

Otros puntos de vista:
Arsenio Escolar, director de 20 minutos
José Antonio Zarzalejos, exdirector de ABC
Antoni Gutiérrez-Rubi, asesor de comunicación

viernes, 13 de abril de 2012

De vuelta a casa

Después de una fructífera experiencia, en lo personal y en lo profesional, en el desarrollo de un diario digital, vuelvo por aquí.
En los próximos días recuperaré algunos textos publicados allí y alguna otra idea que se quedó por el camino. Y de paso trasteo con el nuevo diseño de Blogger, que parece que Google está empeñado en unificar criterios de diseño en todos sus productos.

jueves, 2 de junio de 2011

Ahora estoy en Hechos de Hoy

Pues eso, que me olvidé de anunciar y después confirmar que el blog se encuentra ahora bajo el paraguas de Hechos de Hoy, el diario digital que dirige Juan Fernando Dorrego y con el que intentamos hacernos un hueco en el mar de la información que es la Red.
Os espero allí.

jueves, 3 de junio de 2010

El periodista, el hachís y un rey africano

Creo que era mi profesor de derecho Teodoro González Ballesteros quien decía que la historia del periodismo era también la historia del libelo. Es decir, la estrecha relación -desgraciadamente- entre los procesos judiciales y el periodismo. Sólo los profesionales de la mentira o del amarillismo más duro están a gusto en los juzgados.
Siempre he dicho que si me tocara la lotería haría The Sun en español con dos premisas: una redacción de gente valerosa y un departamento legal mejor que el bufete de Garrigues. No sé si sería rentable, pero reírnos nos íbamos a reír lo que durase.
En serio, salvo los medios en el filo, ningún profesional al elaborar una información prescinde conscientemente de la necesaria cautela. Hace unos días, en una entrevista, Cayo Lara -secretario general de Izquierda Unida- lo expresaba muy bien al señalar que “Yo no soy aforado y tengo que tener cuidado con las palabras". En España, sólo los políticos pueden decir barbaridades, los demás, periodistas incluidos, solemos ser responsables de nuestras cuerdas vocales.
El problema de los límites, de publicar algo -de buena fe- que alguien considera lesivo se agrava cuando la justicia es tan lenta que casi ni los protagonistas recuerdan la historia. Hace cerca de 30 años, en un periódico llamado Diario 16, José Luis Rodríguez publicó una información cierta -que la fiscalía espñola investigaba- que relacionaba una empresa del rey Hassan II de Marruecos con un cargamento de hachís.
El rey consideró que su honor se veía lesionado y denunció al periodista. Los tribunales se fueron sucediendo dando la razón al rey. Ahora, el Tribunal de Estrasburgo ha fallado otorgando el amparo a José Luis Gutiérrez.
Fuera cual fuese el fallo, y francamente celebro la victoria del colega, todo el caso tiene un aire kafkiano a estas alturas. Nadie recuerda el caso, no sienta jurisprudencia, el perjudicado falleció hace 11 años, el periodista ha vivido con una sombra encima... Todo por nada. El tiempo transcurrido ha neutralizado cualquier efecto positivo o negativo de la publicación de informaciones ciertas. Y no es la primera vez, como puede pasar con el caso de los directores de la SER, por ejemplo.
Texto de la sentencia en francés.

Después de La sociedad abierta, de Karl Popper

Ya tenía ganas de echarme a la cara a Karl Popper, muy citado y utilizado para justificar políticas y actitudes francamente estrafalarias en ocasiones. Sobre todo en lo que respecta a la ciencia, las teorías y la desaparición del concepto de autoridad. Es decir, por mucho que me digas que 2 y 2 son cuatro y seas matemático, no hay certeza de que eso sea cierto.
Sospechaba yo, y la lectura de Popper me lo confirma, que se había producido un malentendido interesado y apoyado en Popper para darle legitimidad al cuestionamiento de las teorías más incómodas. Es decir, los fundamentos de la Biología, la Astrofísica y demás. Tomar conceptos filosóficos o preguntas sobre la naturaleza de la verdad en un plano puramente de pensamiento y utilizarlos para cuestionar el conocimiento científico es lo que llevan décadas haciendo los defensores de divertimentos como el diseño inteligente, que han leído de Popper lo que han querido, y se han olvidado de otros textos, como
[…] no es tarea de la religión manifestarse acerca de problemas que competen a la ciencia y que pueden abordarse mediante el método científico.
Por ejemplo. En términos políticos, tampoco Popper se libró de un interpretación sui generis de su pensamiento, aunque es verdad, y lo digo desde la izquierda, que hay motivos para la crítica.
Popper es profundamente etnocentrista y traslada a todas las sociedades las condiciones y parámetros que son exclusivos de Occidente. Me da igual que se llamen clases o estratos, lo cierto es que la riqueza del planeta está en muy pocas manos y la miseria es un problema de primera magnitud. Popper niega que incluso en las sociedades libres un mercado sin control pueda generar pobreza. En Estados Unidos, por ejemplo, los hispanos, negros, pequeños agricultores y empleados de los Wal Mart no me parece a mí que sean precisamente de clase media. Por supuesto que su situación no es la de los habitantes del Sahel, pero no lo es porque su economía política está orientada a proteger sus intereses comerciales negando cualquier posibilidad de intercambio. Y eso sólo en materia agrícola, de la que los europeos sabemos un rato.
No obstante, me ha resultado enriquecedor y me he encontrado cómodo con algunos de sus planteamientos políticos, muy influenciados también por su época y el impacto que la Segunda Guerra Mundial tuvo sobre él. Sus ideas sobre la tolerancia, por ejemplo, son un buen punto de partida para construir una sociedad mejor, lejos de utopías.
[…] una sociedad abierta, en épocas de paz y resistencia, debería tolerar en lo posible sus márgenes lunáticos, es decir, a quienes predican la intolerancia e incluso la violencia; los márgenes lunáticos de aquellos que, al mismo tiempo, acusan a los tolerantes de hipocresía si no están dispuestos a tolerar toda forma agresiva de intolerancia.

lunes, 31 de mayo de 2010

Mi amigo Stieg Larsson, de Kurdo Baksi

Mientras los derechohabientes de Stieg Larsson se ponen de acuerdo sobre el destino de la última -incompleta o no- novela del autor, lleva unas semanas en las librerías esta biografía de quien fuera su amigo y colega de fatigas político-periodísticas. Es sólo para fans, claro, del autor sueco, pero es un ejemplo perfecto de lo que puede ser un libro electrónico en el futuro.
Porque Baksi se despide sencillamente de su amigo con un canto a la amistad y a la política, sin ajustar cuentas ni con la viuda ni con la familia, aunque de su lectura se sacan algunas conclusiones sobre sus relaciones con una y con otros. Es un libro para descargarte por dos o tres euros como mucho, leerlo en diagonal y aprovechar -insisto si eres fan de Larsson- los pocos chismes que Kurdo Baksi comparte.
Stieg Larsson no era un santo laico, y puede ser temible que se le tenga por tal, pero es verdad que en su humanidad contradictoria tenía rasgos de esos que uno envidia: su capacidad de trabajo, su compromiso y su actitud abierta ante las problemas de los demás.
Baksi deja claro que no era un buen gestor, pero si alguien con quien se podía contar a la hora de denunciar cualquier injusticia. Y también que los último años de su vida tuvieron algo de espiral destructiva, centrado en exclusiva en su trabajo.
¿Vale los 17 euros y pico que piden por él en su versión encuadernada? No.

domingo, 30 de mayo de 2010

Más despistados que Eduard Punset con un programa en Telecinco

La tertulia que organizan Millán Berzosa, Bárbara Yuste y otros periodistas, fue de nuevo un éxito de participación y ponentes, aunque el formato de seis personas en la mesa perjudicó un poco la habitual agilidad del debate. Público e invitados fueron sinceros y la tertulia estuvo caldeada -que no cálida-, y a ratos hasta profunda.
Participaron Francisco Sierra, director de contenidos multimedia del Grupo Antena 3; Ana Bueno, directora de contenidos multiplataforma de Telecinco; Mari Cruz Llamazares, consejera en RTVE; José Luis Muñiz, asesor del consejo de administración de RTVE; Alfredo Peña, director multimedia de La Sexta; y Alberto Goytre, director de VNews.
Tras los discursos iniciales cierto velo de perplejidad se instaló en la tertulia a medida que chocaban los discursos de ponentes y público. Porque los invitados habían venido a hablar de televisión y el periodismo les sonaba raro -más a unos que a otro-, y los asistentes reclamaban, puesto que son un medio de comunicación, que hablaran de apuestas informativas.
El negocio y la ingenuidad no hacen buenas migas, pero ofrecen buenos momentos para el debate. Así que en la misma semana en la que cerraron dos proyectos en Internet -Nikodemo y Balzac-, un canal público -EsMadrid- y le dieron el Príncipe de Asturias a Zygmunt Bauman, el debate estuvo tan líquido como perplejo.
Sin embargo, las conclusiones fueron sólidas. Primero, que a Telecinco le incomoda mucho Internet, un canal de promoción con una sola dirección, de la cadena al espectador. Ana Bueno, que se llevó todos los palos por la actitud de la cadena amiga en materia de derechos de autor, reconoció que es un canal de promoción y poco más. Escuchan al espectador, sí; se inspiran en el espectador, también; pero su participación es estrictamente regulada y monetizada.
La Sexta, por su parte, es una cadena nacida ya en la era de las Redes Sociales y entienden mejor su función y sus posibilidades. Fue la noche de Eurovisión y nadie se acordó de Rodolfo Chiquilicuatre, representante español en 2008 en el festival, y un producto nacido en, para, sobre y según Internet desde La Sexta. Alfredo Peña habló de “fidelización antes que audiencia”, así que están más cerca de Internet que sus competidores.
RTVE, la “Casa” por excelencia que será “la Corporación” en 2011, estuvo tan institucional que hacían el silencio a su alrededor. No diría yo mesiánicos, pero sí convencidos: saben que pueden ser la BBC y han empezado a creerlo. Ni Muñiz ni Llamazares dijeron nada fuera del guión, pero dejaron indicios de que no saben aún cuál va a ser la estrategia de la Casa respecto a su fabuloso archivo.
Alberto Goytre de VNews primero, y Jaime Estévez de Agoranews -al que arrancaron de su plácida retransmisión del acto-, se acordaron de Nikodemo y Balzac. Goytre planteó uno de los grandes problemas de Internet: la falta de herramientas de medición consensuadas por anunciantes y medios. También reclamó que, con Internet, las cifras son para “entender patrones y no audiencias”.
Para Antena 3 lo más importante es ser los primeros. En mensajes y aplicaciones para móvil, en Facebook, en transmisiones en directo desde la web, en… Regulaciones de empleo, convenio colectivo y hasta una huelga, añado yo. Francisco Sierra, que lleva tanto tiempo en la cadena que ha sobrevivido a la caspa del late night de Juanjo Menéndez, la italianización que intentó el grupo Zeta y aguantará la feroz publicidad a la vez de sus tres canales de TDT, acaparó buena parte del debate y fue recriminado -de buen rollo- por ello.
Se habló poco de Google TV: a Telecinco no le gusta nada, Antena 3 será la primera y La Sexta y RTVE están pensando, aunque por distintas razones. La TDT tiene problemas de definición legal y por los descodificadores que no son interactivos. En cuanto a la apuesta informativa, Telecinco no tiene -será cosa de Cuatro-; Antena 3 reconoce que van por detrás de los diarios, y eso que fueron los primeros en infotainment; y en RTVE es un mandato legal, aunque de las prejubilaciones no se dijo nada.
Con una pregunta sobre el empleo y la precarización de los contratos, que obtuvo respuestas confusas de los ponentes, se cerró el debate. Nada se habló de los costes de producción en Internet, mucho más bajos, ni de alta definición.
Al salir, les pregunté a mis hijas qué les había parecido. Me miraron desde el país multicolor de sus doce años y contestaron: “Tenían todos unos móviles táctiles muy chulos”, dijo una. “Y había un iPhone rosa”, remachó la otra. Para mí que los espectadores del futuro lo tienen muy claro.
Y felicidades -con la boca pequeña ;-)- a Alfonso Piñeiro, corresponsal en la calle Velázquez por ser el mejor cronista del C & P, de momento.